Pensamientos de una noche fresca #2 - Borrachera
07/11/10

Te tumbas. Te tapas. Das un par de vueltas, calentando la cama. Suspiras y cierras los ojos. Las sombras aguardan. La noche está cerca. ¡Espera! No duermas. No mires. No sientas. Piensa.
Reflexiona. Cuenta. Utiliza los dedos si te hace falta. Tócalos, siente sus yemas. ¿Con cuántas personas sales? ¿Cuántos grupos frecuentas? Muchos, ¿verdad? Eres la monda, eres divina, toda tu vida en una fiesta.
Reflexiona. Cuenta. ¿Cuántos “Te quiero” has recibido? ¿Cuántos “Te amo, mi piruleta”? ¿Cuántas palabras, cuántas promesas?
Reflexiona. Cuenta. ¿Cuántas de las personas que en su día te lo dijeron siguen a tu lado, fieles, leales, amigas buenas? ¿Cuántas de esas personas fueron realmente sinceras? Oh, quizá muchas, quién sabe si la prole completa. Pero, ¿esos sentimientos, en el fondo, existían? ¿O tan solo eran falsas promesas?
Puede que aún estén a tu lado, puede que aún te ofrezcan un vaso para que bebas. Puede que aún te tiendan un cigarro, que te sonrían, que aún algo te ofrezcan.
Reflexiona. Cuenta. ¿Y si sólo sois compañeros de fiesta? ¿Y si sólo os encontráis en las verbenas? ¿Y si sólo te llaman cuando en el horizonte se dibujan cosas buenas? ¿Y si, cuando más los necesitas, el móvil no suena?
Reflexiona. Cuenta. Has visto multitud de entradas en su tablón dedicadas a ti, a tu sonrisa. Pero hay demasiadas para otras muchas. ¿De verdad puede haber tantas “personas más importantes de mi vida”?
Reflexiona. Cuenta. Todas las palabras son iguales. Para ti, para él, para ella. “¿Qué haría yo sin ti? ¿Quién curaría mis penas? ¿Quién la más lista, la más graciosa, la más bella?”
Reflexiona. Cuenta. ¿Entiendes mis palabras? ¿Comienzan a unirse todas las cuerdas?
No digo que no los quieras, no digo que no te quieran, pero no sois amigos por compartir una borrachera.
No sois amigos porque de sus labios salga un barato e inútil “Te quiero”.
No sois amigos por compartir esos peligrosos juegos.
Porque para ser amigos hacen falta palabras, no juergas.
Porque para ser amigos hacen falta meses, no una tarde cualquiera.
Porque para ser amigos hacen falta hechos, no sueños.
Porque para soñar, ya están los cuentos.
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