Pensamientos de una noche fresca #1
Una línea negra parpadea. El documento se abre como una inmensa llanura helada al frente. Las ideas rugen en tu mente como leones hambrientos, uniendo sus voces a las súplicas apasionadas de los sentimientos. Escribes. Borras. Sientes.
No lo entiendes. Bullen en tu cabeza, ansiosos por salir, pero algo se lo impide.
Te detienes.
Recuerdas.
Sonríes. Tecleas. Una palabra. Dos. Una línea. Tres.
Te estremeces. Suspiras. Raudos por el teclado los dedos se deslizan, temerosos de que su velocidad no valga para que las ideas no se den por perdidas. Una última palabra, un punto. Se termina. Te emociona. Te devuelve la vida. Los ojos se te empañan, pero en tu rostro se dibuja una sonrisa.
No lo entiendes. Bullen en tu cabeza, ansiosos por salir, pero algo se lo impide.
Te detienes.
Recuerdas.
Sonríes. Tecleas. Una palabra. Dos. Una línea. Tres.
Te estremeces. Suspiras. Raudos por el teclado los dedos se deslizan, temerosos de que su velocidad no valga para que las ideas no se den por perdidas. Una última palabra, un punto. Se termina. Te emociona. Te devuelve la vida. Los ojos se te empañan, pero en tu rostro se dibuja una sonrisa.

Todo, todo, todo.
ResponderEliminarLos textos; más cortos, más largos; los títulos; la forma en la estructuras el blog....
¡me encanta!
te sigo ya (:
un beso!